PETITES HISTÒRIES


Deixa un comentari

Los bisontes

Pintando aquellos extraños bisontes calmaba su rabia.
Sus padres buscaron el consejo de psicólogos para encontrar una alternativa a las explosiones de ira de su hijo que, como entusiasta de la pintura, dejaban las paredes llenas de garabatos.
Le dijeron que podía seguir pintando, pero en unas grandes láminas, no en la pared. Un añadido que atrapó al chico fue elegir un animal concreto a representar. Escogió el bisonte.
Así pues en aquella casa hay dibujos y más dibujos de extraños bisontes. Sus padres nunca le dijeron que no eran azules, ni que no tenían trompa, ni que con diecisiete años debería saberlo.