PETITES HISTÒRIES


Deixa un comentari

Las azules

Y las azules, las del abuelo, de un azul claro, se distinguían fácilmente. Con ellas parecía otro, rejuvenecía 20 años y era capaz de unos movimientos impensables a su edad, y sin dislocarse la cadera. Siempre se acompañaba de más jóvenes que él, para que le pudieran seguir el ritmo. Era increíble el efecto que producían en cuerpo y mente: cuando se ponía sus mallas azules era capaz de subir a los picos más altos.