PETITES HISTÒRIES


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Dilema moral

El juez estaba de mal humor. Le había tocado el caso de los ocupas. Sobrepasaron el nivel sonoro máximo y afrontaban una denuncia vecinal. Su oposición tan radical a los “pulgosos perroflautas” venía de una vivencia muy personal. Ellos fueron los responsables del distanciamiento de su hijo, Sergio. Las malas compañías del instituto no lo abandonaron al empezar la carrera. Se vio envuelto en un incidente que casi lo llevó a la expulsión de la universidad. Siguió estudiando pero se fue de casa, rompiendo todo contacto con él. Ahora, en el juicio, tendria que apelar a sus más sinceros principios de justicia para intentar ser imparcial. De hecho, sentía que no podría serlo.

Entonces se le cortó la respiración. Sergio entró en la sala. ¿Estaría encausado? Sus temores se incrementaban a medida que se acercaba a los primeros bancos. El corazón le dio un vuelco: era el abogado defensor.