PETITES HISTÒRIES


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Novelas póstumas

El famoso autor de best-sellers había muerto aquella noche. Todo apuntaba a un ataque de corazón, pero le practicaban la autopsia para confirmarlo. El médico forense dictaba a la grabadora: “…contenido del estómago…”

Nada dijo del contenido del cerebro. De mirarlo habría encontrado multitud de historias preparadas para ser explicadas.


[Enllaç al text a Cincuentapalabras.com]


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Cumpleaños feliz

Salió, sigilosa, a estirar las piernas, cansada de estar encajada dentro del pastel sorpresa. No tenía que moverse hasta que llevaran el pastel a la sala contigua, pero habían pasado más de 15 minutos y allí seguía. Hacía ya un buen rato que oyó los aplausos y gritos de sorpresa por la entrada en la sala de su compañera, la animadora que presentaba la fiesta. No entendía la espera.

Al otro lado de la puerta, la aparición de la muchacha ligera de ropa todavía tenía ocupadas a las cuidadoras del geriátrico, reanimando a cuatro de los ancianos. Demasiadas emociones olvidadas.



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El conte de la lletera

No havia vist mai sang, no ho soportava. Des de petit, quan algú es feria, tancava els ulls. Els apretava tan fort que al final li feien mal i tot. I evidentment a les anàlisis de sang mirava cap a una altra banda. Era superior a les seves forces.

I en aquell moment, pensant en el futur, s’imaginava a la seva futura dona demanant-li assistir al part. Segur que allí no podria evitar la visió del líquid element…

Per això a la proposta de la Judit d’anar al cinema li va contestar que no, que no soportava veure la sang.



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Inquietud en el bosque

En el claro del bosque tenía lugar una reunión importante.
– ¿Alguien tiene alguna información más? – pregunto el ratón de campo.
– Desde el árbol he visto como se movía, ha sido cuando ha soplado el viento – contestó una ardilla.
– ¿Seguro? – insistió el ratón.
– Yo ayer aproveché cuando oscureció para dejar caer una piedra que lo rozó, y oí su lamento. Sonaba como un grillo, pero apenas se movió – dijo el búho.
– Parece inofensivo… – apuntó el gorrión.
– Yo no me fiaría… ¿Y si es una técnica para cazarnos?
– Pero, ¿a quiénes?
– No sé a vosotros, pero a mí me recuerda a otro como él que vimos hace unos meses. Apareció por aquí cuando pasaron los humanos, y creo que se fue con ellos.
– ¿Quizá está esperando a que pasen unos humanos para seguirlos?
La botella de plástico había quedado abandonada en el camino, ajena a la preocupación que había levantado entre las criaturas del bosque..