PETITES HISTÒRIES

Las bicis también lloran

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Estoy triste, olvidada en el garaje…
Aún recuerdo el día que llegué. Era 6 de enero y la pequeña Teresa al verme vino corriendo hacia mí lanzando gritos de sorpresa. Todo era alegría, risas y abrazos.
También recuerdo perfectamente el día que aprendió a montarme a dos ruedas… ¡qué gran reto! Hubo de todo: impotencia, enfado, frustración y finalmente superación.
Teresa y yo vivimos grandes aventuras juntas.

El tiempo pasaba y mi pequeña crecía, como decían sus padres, tan rápido! Mis días felices acabaron otro 6 de enero cuando, en el patio, Teresa descubrió una bicicleta nueva con ruedas más grandes, y yo quedé abandonada en un rincón.
Luego me llenó de esperanza oír que me guardaban para una hermanita por venir. Pero hubo complicaciones y tras una temporada de visitas al hospital, por la tristeza que imperaba en casa supe que nunca llegaría mi ansiada nueva propietaria.
Hace unos días hablaban con resignación de llevar la cuna, el cochecito y “algunos trastos más” a una casa de acogida de la ciudad, donde otros niños podrán aprovecharlos. Yo por mi parte voy a poner mi mejor cara para que me lleven también y así poder rodar de nuevo.


[Enllaç al relat al blog ENTC]

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Autor: M.Carme Marí

Twitter: @carme_tuit Blog: https://PetitesHistories.wordpress.com

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