PETITES HISTÒRIES


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Anomalías morfológicas

Y de repente, me apareció un tercer ojo en la frente. Al principio pensé que era un grano, pues no lo distinguí cuando me palpé al notar algo extraño sobre la nariz. Eso fue porque estaba cerrado. Un buen día se abrió y me llevé un gran susto al ver a mi poco agraciada vecina por duplicado. No está bien ajustado y falta que se sincronice con la visión de los otros dos ojos. Por eso he decidido que el nuevo mirará hacia abajo mientras lo resuelvo. A la vecina no le gusta, dice que parece que le miro el culo. Pero yo tampoco me quejo tanto cuando, como quien no quiere la cosa, me lanza besos con su segunda boca.