PETITES HISTÒRIES


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Manualidades

Como si de una plaga venenosa se tratara, la envió a la tierra de los faraones, dándose cuenta mientras caían hacia su destino de que los puntitos negros habían pasado a ser algo mayores y con colorido rojo y naranja. Estaba claro que su hijo se había entretenido pintando y había modificado su creación inicial.

-¡Jesús, deja ya los colores! -gritó enojado- Esto no es serio, así la plaga pierde credibilidad… ¡Parecen mariquitas!

Y por ello, aunque las Sagradas Escrituras no lo recogen, tuvo que volver a enviar la tercera plaga.