PETITES HISTÒRIES


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Wrong number?

La Sílvia va conduint per una autopista de dos carrils, pel dret. A la seva esquerra un cotxe accelera per avançar-la i, quan encara no l’ha passat del tot, creu percebre el tancament del gir cap a ella. Durant un segon, que se li fa etern, veu al conductor d’aquell vehicle agafant un mòbil i amb la distracció començant a envair el seu carril a tal velocitat que l’impacte sembla inevitable. Però Continua llegint


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Sincerándome

Yo salí de un cuento y, la verdad, no pienso volver a él. Para empezar encontramos un elemento conocido: la madrastra, que si has de sufrirlo en tus carnes es peor que cincuenta lunes seguidos. Luego las hermanastras, siempre más feas que loros y además inaguantables con sus tonterías. Seguimos con una fiesta y su príncipe, cómo no, pero… ¿alguien ha hablado de las copas? ¿tocaba algún grupo guay? Pues no, una fiesta sosa con una orquesta para bailar valses. ¿A quién le interesa hoy en día? Sin embargo no me quedó más remedio que asistir, me sabía tan mal por mi hada madrina… Vino de muy lejos con toda su buena intención. ¿Cómo iba a decirle que se volviera a casa con la calabaza-carroza, los ratones-caballos y un montón de accesorios? Seguro que le costaron muchos ensayos con la varita mágica. Y lo útimo que me esperaba era que el príncipe ordenara buscar a la propietaria del zapato de cristal cuando huí a un after harta de tanto dulce. ¡A mí, que soy republicana!



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El regal d’aniversari

L’Agnès era una nena preciosa. Tenia uns cabells que li queien sobre les espatlles en suaus rínxols i uns ulls d’un to blavós que recordava la calma de l’oceà. Li agradava sortir amb el pare a la mar en la petita barca amb què ja navegava el seu avi. Des d’allí imaginaven albirar illes llunyanes uns dies, o grans animals marins uns altres.

Per raons dels grans, que ella no entenia, van haver de marxar terra endins. L’Agnès quedà pansida com una flor sense aigua. Se la veia falta d’energia. Fins i tot el blau dels seus ulls semblava empal·lidit. Les setmanes, els mesos passaven, i ella somiava amb la mar.

Va arribar la data del seu aniversari. Els pares li van demanar què volia de regal i ella no va dubtar: “Sortir amb la barca”, els va dir. Tot i el nus a la gola, el pare no li va poder concedir el desig: “Ara no pot ser, però aviat hi podrem tornar, bonica”. En sentir-ho, l’Agnès es va posar a plorar amb totes les seves forces. El neguit contingut del temps lluny de la costa va brollar per aquells ulls marins. Les llàgrimes salades li regalimaven galtes avall i gotejaven sobre les sabates. Primer van fer un petit toll al costat dels peus, després l’aigua li cobria els turmells i quan va arribar a l’alçada dels genolls, va passar surant un cossi de plàstic. En veure’l, sense pensar-s’ho gens ni mica, va pujar-hi i va navegar per casa seva en la inesperada embarcació improvisada. Aquella tarda, per una estona, va tocar un bocí de felicitat.


[Enllaç al relat al web de Vull Escriure]

—>> Microrelat publicat al llibre recopilatori de Vull Escriure 2019


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El producto estrella

Alfonso tenía un oficio envidiado por muchos. Era probador de almohadas. No creáis que cualquiera puede hacerlo. Se debe tener un cuello delicado, ampliamente entrenado, una sensibilidad especial en los hombros y una finísima detección de las alteraciones del descanso. A tenor de su opinión se habían desechado multitud de almohadas buscando una nueva factura que satisficiera su selectivo criterio. Pasado el primer filtro de los sentidos, de textura y composición, venían los tests más exigentes: los distintos ángulos de colocación, con inicio boca arriba y girando poco a poco para contemplar incluso las posturas más inverosímiles, y la estrella de las pruebas, como no podía ser de otra manera, el dormir con ella. El mínimo tiempo aceptable era una siesta de entre 20 y 30 minutos. Si descansaba toda la noche de un tirón, el producto salía al mercado con el sello de “calidad máxima”. Sólo una almohada se llevó la distinción “calidad suprema”, fue con la que durmió el sueño eterno.


—>> MICRORELAT GUANYADOR DEL CONCURS!!


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De soluciones e ingredientes

Ayer, entre sollozos, la vecina me explicó su última pelea con el novio. Así! me puso la cabeza. Al acostarme me pesaba una tonelada. Será por eso que me he levantado sin ella, debe necesitar ración doble de descanso.

Bueno, ya me las arreglaré. Lo podré disimular levantando el cuello de la gabardina y con un sombrero encajado. El único problema es cómo sujetar el violín para tocar esta tarde en la función. Hhhmmm… Un soporte con pinza sobre el hombro y listos.

Peor fue el día que me acosté con el antebrazo derecho agotado de hacerle cortes de manga a mi jefe. Al día siguiente me tuve que atar la minipimer al codo para cocinar. Casi me quedo sin huevos intentando hacer la bechamel.


  • Presentat a la proposta del Monstruoscopio de Esta noche te cuento, ronda 2 (dedicada a l’escultura), condició: et despertes i t’ha convertit en un músic sense cap (proposta inspirada per l’escultura de la foto), hi ha d’aparèixer una “minipimer” i relat de gènere humorístic

—>> Vaig passar a la següent ronda

[Enllaç al relat al blog d’ENTC]  (sota el pseudònim de Fred Astaire)


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Efectos literales

Ese día el don de la literalidad se encarnó en el párroco del pueblo. Su vecino Andrés criticaba las procesiones lanzándole improperios. Juan le contestó: “Deberías lavarte la boca con estropajo” y la respuesta “Eso quisieras tú” fue acompañada de unas enormes pompas de jabón que dejaron mudos de asombro a los presentes. Enfurecido, soltó una retahíla de reclamaciones, a cuál más encendida. El párroco entonces lo acusó de tener una “lengua de fuego”. La siguiente palabra de Andrés le chamuscó el bigote. Lo peor llegó cuando Juan se propuso “contar verdades como puños”. Lo noqueó con la segunda frase.



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Ulises

Paseando por la gran ciudad, un hombre cayó desmayado en la acera. Los viandantes que lo presenciaron llamaron prestos:

-¡Un médico, rápido!

La ambulancia se acercaba a toda velocidad. Al oír la sirena despertó encandilado por su canto y supo que no necesitaba un doctor sino una cita con ella.


[Enllaç al text a Cincuentapalabras.com]