PETITES HISTÒRIES


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De soluciones e ingredientes

Ayer, entre sollozos, la vecina me explicó su última pelea con el novio. Así! me puso la cabeza. Al acostarme me pesaba una tonelada. Será por eso que me he levantado sin ella, debe necesitar ración doble de descanso.

Bueno, ya me las arreglaré. Lo podré disimular levantando el cuello de la gabardina y con un sombrero encajado. El único problema es cómo sujetar el violín para tocar esta tarde en la función. Hhhmmm… Un soporte con pinza sobre el hombro y listos.

Peor fue el día que me acosté con el antebrazo derecho agotado de hacerle cortes de manga a mi jefe. Al día siguiente me tuve que atar la minipimer al codo para cocinar. Casi me quedo sin huevos intentando hacer la bechamel.


  • Presentat a la proposta del Monstruoscopio de Esta noche te cuento, ronda 2 (dedicada a l’escultura), condició: et despertes i t’ha convertit en un músic sense cap (proposta inspirada per l’escultura de la foto), hi ha d’aparèixer una “minipimer” i relat de gènere humorístic

—>> Vaig passar a la següent ronda

[Enllaç al relat al blog d’ENTC]  (sota el pseudònim de Fred Astaire)

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Efectos literales

Ese día el don de la literalidad se encarnó en el párroco del pueblo. Su vecino Andrés criticaba las procesiones lanzándole improperios. Juan le contestó: “Deberías lavarte la boca con estropajo” y la respuesta “Eso quisieras tú” fue acompañada de unas enormes pompas de jabón que dejaron mudos de asombro a los presentes. Enfurecido, soltó una retahíla de reclamaciones, a cuál más encendida. El párroco entonces lo acusó de tener una “lengua de fuego”. La siguiente palabra de Andrés le chamuscó el bigote. Lo peor llegó cuando Juan se propuso “contar verdades como puños”. Lo noqueó con la segunda frase.



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El producto estrella

Alfonso tenía un oficio envidiado por muchos. Era probador de almohadas. No creáis que cualquiera puede hacerlo. Se debe tener un cuello delicado, ampliamente entrenado, una sensibilidad especial en los hombros y una finísima detección de las alteraciones del descanso. A tenor de su opinión se habían desechado multitud de almohadas buscando una nueva factura que satisficiera su selectivo criterio. Pasado el primer filtro de los sentidos, de textura y composición, venían los tests más exigentes: los distintos ángulos de colocación, con inicio boca arriba y girando poco a poco para contemplar incluso las posturas más inverosímiles, y la estrella de las pruebas, como no podía ser de otra manera, el dormir con ella. El mínimo tiempo aceptable era una siesta de entre 20 y 30 minutos. Si descansaba toda la noche de un tirón, el producto salía al mercado con el sello de “calidad máxima”. Sólo una almohada se llevó la distinción “calidad suprema”, fue con la que durmió el sueño eterno.



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Ulises

Paseando por la gran ciudad, un hombre cayó desmayado en la acera. Los viandantes que lo presenciaron llamaron prestos:

-¡Un médico, rápido!

La ambulancia se acercaba a toda velocidad. Al oír la sirena despertó encandilado por su canto y supo que no necesitaba un doctor sino una cita con ella.


[Enllaç al text a Cincuentapalabras.com]


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Meteorologia capritxosa

Us parlaré d’un pailebot centenari, ara un bé cultural d’interès nacional a Catalunya, construït al País Valencià. Passà per diferents propietaris, dedicant-se a transportar mercaderies, al contraban, a l’abastiment en temps de guerra i a recuperacions del fons marí. Però ningú us haurà explicat aquesta història.
En una travessia, es desfermà una tempesta sense trobar recer on aixoplugar-se. La natura, implacable, posava l’embarcació sota grans onades d’herba que la sobrepassaven en alçada. Centenars, milers de fulles seques queien sobre ella contínuament, i joncs i tiges d’infinites plantes s’elevaven al seu pas. Sort en tingué de no topar amb els troncs d’arbres que, com gruixudes columnes d’aigua, s’alçaven de forma imprevista tot i que algunes branques van malmetre la nau. Quan remeté el temporal, el Santa Eulàlia sortí de la densa vegetació a zones més desbrossades i aparegué davant les seves veles una platja. Llavors pogué descansar sobre una mar plana..


—>> FINALISTA DEL CONCURS!!

[Enllaç als finalistes]


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Desde el día que murió…

¿CUESTIÓN DE INGREDIENTES?
Desde el día que murió Abel, Eva no le da más pastel de manzana.

HERENCIA
Desde el día que murió Melchor, Gaspar y Baltasar están peleados por ver quién se queda el oro.

EXPECTATIVAS FRUSTRADAS
Desde el día que murió no lo he vuelto a ver. Me extraña, con lo fantasma que él era…

INCONGRUENCIA
Desde el día que murió su amor, está roto el corazón de Lucía. A pesar de ello, sigue latiendo.

LIMITACIONES
Desde el día que murió su novio no ha parado de llorar encerrada en la habitación que compartían. Hasta hoy. No sabe nadar.

DAÑOS COLATERALES
Desde el día que murió Baltasar han sufrido pérdidas los artesanos pesebristas, los chocolateros, los proveedores de tejidos exóticos, los propietarios de carrozas y los figurantes de color. Muchos niños se han quedado sin su rey favorito con lo que no sabrán a quién entregar la carta. Y su camello ha acabado en una casa de acogida de la protectora de animales.

DESTINOS
Desde el día que murió está condenado a ayudar a los recién llegados al Hades, a darles acomodo en su caldera, a explicarles su funcionamiento y cómo pueden intentar reclamar al mismísimo diablo por ese destino sin escapatorias posibles. Las mismas que en vida daba a los deportados a Libia, donde él se sentía tan fuerte con su uniforme y el arma en la mano.



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Abracadabra

Quan a l’inici del creuer ens van fer triar tres objectes d’una llista per emportar-nos a una illa deserta em va fer gràcia. Vaig decidir-me per la destral, el joc de cartes i el ganivet. La primera la trobava útil en un entorn natural, la resta era per practicar i algun dia aconseguir ser jo el mag del vaixell i no només l’ajudant. Després de l’accident ja no ho vaig trobar graciós, i menys en la meva situació. Però en el moment en què va arribar a l’illa el meu admirat i alhora odiat mestre, surant damunt d’un tros de fusta, vaig pensar que m’ho passaria bé. M’entrenaria amb ell: que triés una carta, la tornés amb les altres, les aguantés totes amb la mà alçada i jo l’encertaria llençant el ganivet, o millor encara, la destral. Ha ha ha, quina venjança després de tenir-me hores plegat en un minúscul espai per assajar el truc de la desaparició… La pena és que, amb tot l’enrenou mentre s’enfonsava la nau, no em tragué del pesat bagul on era tancat quan vam xocar, i ara li ha donat un infart fulminant en veure unes cartes movent-se soles i cridant el seu nom.