PETITES HISTÒRIES


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Destino: Alaska

Era muy joven entonces, pero recuerdo perfectamente como esa tarde me separé de mi madre por un momento. Me distraje siguiendo a una ardilla y crucé un pequeño riachuelo por una pasarela de madera. El camino se ensanchaba cuando de pronto lo vi. Se mantenía erguido sobre las dos patas traseras y agitaba las delanteras a la vez que emitía un extraño rugido. Nunca había oído nada igual. Sin saber cómo responder, salí corriendo hacia mi madre. Creo que él también se asustó mucho. Luego supe que era el nuevo médico del pueblo y que los humanos nos tienen miedo.



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Bucle

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas. El viento espantaba las hojas llevándoselas lejos. Las avispas espantaban a los niños cuando salían volando al quedar expuestas. Los niños asustados tiraban agua que espantaba a las avispas…



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Más allá

Ella era la primera que se atrevía a navegar en solitario por aquel océano. Siempre había sido una aventurera. No le gustaba oir que había cosas que no podía hacer por ser quien era, así que muchas veces se saltaba las convenciones establecidas por su entorno y se marcaba metas que otros veían inalcanzables.

Decidida como estaba, partió. Todo parecía ir bien, su nave se mantenía estable y seguía el rumbo fijado. Ella permanecía alerta, atenta a cualquier cambio. Con cierta preocupación detectó unas oscilaciones en la superficie del agua. De golpe se desató una terrible tormenta que casi hizo volcar su embarcación. Se aferró con todas sus fuerzas a ella y aguantó como pudo.

Finalmente el niño dejó de chapotear en el gigantesco charco que cubría el gran patio trasero de la casa. Entonces, la intrépida hormiga sobre su hoja consiguió llegar sana y salva al otro extremo junto a la valla, dejando atónitas a sus compañeras de hormiguero al explicarlo a su vuelta días después cuando, una vez salió el sol, se secó el improvisado océano.


[Enllaç al relat al blog ENTC]


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Proporcionalidad

Un día mamá águila vio algo raro en su nido donde incubaba tres huevos. ¿De dónde había salido ese huevo minúsculo? No era racista, así que también lo incubó pensando: “Donde comen tres, comen cuatro”.
Como a los otros polluelos, le enseñaron el vuelo majestuoso de las águilas. Desde el puente los hombres ven al pequeño pájaro azul con todas sus plumas extendidas como las de sus hermanos.
Ahora, preparando la cena en la cocina, mamá águila espera los ingredientes: papá águila cazará un conejo, sus hermanos traerán ratones de campo y él se encargará de las hierbas aromáticas.


[Enllaç als relats presentats a l’octubre al Calendario microcuentista]


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El petit ocell

– Parlant de cultura popular, aprofitarem la classe d’avui per donar veu a un rondallaire de la zona. Us presento en Fermí.

L’avi saludà els alumnes i començà.

Des de fa molt temps, per aquestes terres corre de boca en boca una llegenda que explica la història d’un ocell. I diu així.

– Sshh… Escolteu o us la perdeu.

Hi havia un petit ocell, blau i gris i blanc, al que li agradava molt viatjar. No només volar, no, sinó el que se’n diu viatjar: conèixer llocs nous, gaudir dels paisatges, saber de costums diferents, regalar els sentits amb noves sensacions d’olors, sabors, …
Des que va deixar el niu familiar havia visitat totes les comarques veïnes. Va passar del secà al regadiu, va tastar l’aigua de diferents estanys, va pujar a les serralades més altes que ens envolten, i va ser des d’aquell pic que ens queda darrera que va veure per primer cop el mar. Oh! Què era tot aquell llençol blau immens que s’estenia encara més enllà del que arribava a veure? ‘ És el mar’, li van dir, ‘aigua i més aigua, ben salada’. Alló fou tot un descobriment per a ell. Havia d’anar-hi. Havia de veure-ho de ben a prop. Així que cap allà s’adrecà. Continua llegint